Separadas por miles de kilómetros y pertenecientes a universos completamente opuestos para nuestro paladar, siendo una azucarada y la otra salada, las empanadas indias y las emblemáticas de nuestro país tienen más en común de lo que creemos. La Gujiya, propia de eventos festivos, y las piezas tradicionales argentinas que pueden ser el plato de cualquier almuerzo semanal tienen un ADN compartido que quedó registrado en uno de los informes de la prestigiosa guía gastronómica,Taste Atlas.

Lanzan la "Ruta de la Empanada" en la capital tucumana para festejar el premio de Taste Atlas

La Gujiya de la India y las empanadas argentinas no son simples parientes lejanos, sino las ramas de un mismo árbol genealógico que nació en el Medio Oriente. De acuerdo con un trabajo de Taste Atlas, el formato de “masa rellena” atravesó océanos y se convirtió en el emblema cultural de la cocina mundial.

La diferencia con las empanadas de la India

En la India, la Gujiya es la protagonista absoluta del Holi, el festival de los colores que celebra la llegada de la primavera. A diferencia de nuestra versión, esta pieza dulce presenta una masa elaborada con harina de trigo (maida), agua y ghee, que es la manteca clarificada. Esta contiene una mezcla de khoya (leche reducida), azúcar, almendras y cardamomo. Por último, la cocción es siempre frita, lo que le otorga una textura crujiente ideal para el aporte de glucosa que requiere la festividad.

Una raíz en común y un largo viaje hasta la Argentina

Los antiguos mercaderes de Oriente Medio comenzaron a implementar estos “envueltos”, popularizando la noción de envolver alimentos para hacerlos portátiles y duraderos. Esta técnica viajó en dos direcciones opuestas: hacia el Este, donde en la India evolucionó durante siglos hasta convertirse en un postre profundamente cultural, y con rumbo al Oeste, donde la influencia morisca llevó las piezas saladas a España.

Mientras la Gujiya se perfeccionaba con lácteos regionales para rituales sagrados, los inmigrantes españoles trajeron la técnica a Argentina. Aquí, la receta sufrió una metamorfosis radical para adaptarse al paladar y los recursos locales: se reemplazó el aceite o el ghee por grasa animal (vacuna o de pella) y se priorizaron los rellenos de carne vacuna, pollo y vegetales.

Esta adaptación fue tan exitosa que la empanada dejó de ser un plato de ocasión para convertirse en un estandarte nacional. Taste Atlas destaca incluso las variedades regionales, desde la tucumana —que logró el primer lugar debido a su jugosidad y el uso de matambre— hasta la salteña o la cordobesa (con su característico toque de pasas de uva).

El veredicto de los comensales: cuál es la empanada favorita

En términos de popularidad global, el ranking de Taste Atlas refleja un favoritismo marcado: mientras que la Gujiya cosecha una puntuación de 3.0 estrellas, la empanada argentina se impone con un sólido 4.4, consolidándose como una de las preparaciones favoritas del mundo por su versatilidad y sabor.